Quiero confesar una cosa. Ayer, después de muchos meses, pisé de nuevo Puerto Banús, y prometo que no fue por agrado. Me di cuenta de algunas incongruencias que tiene este trocito de mi ciudad (a no ser que, como el anuncio de Ikea, esa zona sea una auténtica república). Había mucha gente; paseando, mirando, tomando copas y sobre todo en los restaurantes dándose un buen homenaje a sus cuerpos serranos.
En ese recinto portuario de gran solera habitan gente de difente calaña o regentan negocios para hacerse de oro (aunque son los menos ésto úlitmo). En cien metros de avenida me dieron unos mareos que nunca he conseguido ni en el más complicado carricoche de la feria, y todo porque no se podía andar. Puente de la Virgen de agosto, todo el mundo salimos de nuestras casas para ver otras cosas, pero no nos damos cuenta que parece que vamos al mismo lugar.
Digo todo esto por una razón muy sencilla. Como bien saben muchos, en ese nucleo de ocio y diversión hay colocadas unas barreras de entrada y salida para que no pasen los coches particulares, ya que sólo tienen permiso los residentes, propietarios, cierta prensa (rosa, amarilla y negra) amén de los gestores del Puerto y los amigos de... y al que le da por llevar su vehículo no encuentra comodidad alguna para cirular por unas avenidas atetadas de gente. Eso en mi pueblo se llama CAOS.
Cierto es que hasta ahora no ha pasado nada de gravedad, y ojalá que nunca ocurra ninguna desgracia, pero, ¿se imaginan algún incidente ante tanta gente y con todos los accesos cerrado?
Las barreras de entrada y salida no son los únicos lugares cerrados. También exintes zonas de difícil tránsito incluso para los viandantes.
Me dio la intención de que Puerto Banús es una auténtica ratonera. Imagino que tendrán pensado algún plan de emergencias.
En ese recinto portuario de gran solera habitan gente de difente calaña o regentan negocios para hacerse de oro (aunque son los menos ésto úlitmo). En cien metros de avenida me dieron unos mareos que nunca he conseguido ni en el más complicado carricoche de la feria, y todo porque no se podía andar. Puente de la Virgen de agosto, todo el mundo salimos de nuestras casas para ver otras cosas, pero no nos damos cuenta que parece que vamos al mismo lugar.
Digo todo esto por una razón muy sencilla. Como bien saben muchos, en ese nucleo de ocio y diversión hay colocadas unas barreras de entrada y salida para que no pasen los coches particulares, ya que sólo tienen permiso los residentes, propietarios, cierta prensa (rosa, amarilla y negra) amén de los gestores del Puerto y los amigos de... y al que le da por llevar su vehículo no encuentra comodidad alguna para cirular por unas avenidas atetadas de gente. Eso en mi pueblo se llama CAOS.
Cierto es que hasta ahora no ha pasado nada de gravedad, y ojalá que nunca ocurra ninguna desgracia, pero, ¿se imaginan algún incidente ante tanta gente y con todos los accesos cerrado?
Las barreras de entrada y salida no son los únicos lugares cerrados. También exintes zonas de difícil tránsito incluso para los viandantes.
Me dio la intención de que Puerto Banús es una auténtica ratonera. Imagino que tendrán pensado algún plan de emergencias.